¿TU NEGOCIO FOMENTA LA ECONOMÍA CIRCULAR?

¿TU NEGOCIO FOMENTA LA ECONOMÍA CIRCULAR?

En otras entradas ya hemos hablado de decrecimiento sostenible como único camino hacia un equilibrio entre lo que producimos y lo que consumimos, cambio que necesitamos para acabar con la mirada cortoplacista que tiene el modelo de producción actual. Esta vez vamos a abordar el tema de la economía circular, término estrechamente ligado a ese modelo de consumo. 

 

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA CIRCULAR?

Entendemos economía circular como un modelo de producción y consumo basado en la circularidad del proceso de producción y consumo de la propia naturaleza, dónde todo lo que produce sirve a su vez para retroalimentar una nueva producción. Es decir, compartir, adquirir, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales ya existentes y alargar su vida útil el mayor tiempo posible. Cerrando así el ciclo de vida de los productos y entendiéndolo como un metabolismo del sistema que genera el mínimo desperdicio posible, tal y como hace el cuerpo humano o la naturaleza en sí misma. 

 

METABOLISMO ECONÓMICO CIRCULAR

En contraposición al modelo lineal y anticuado de producción que consiste en extraer-producir-desperdiciar, que aumenta la problemática que tenemos de escasez de recursos, fluctuación de precios, pérdida de biodiversidad y degradación de ecosistemas, encontramos el concepto de metabolismo económico circular.

Cuando hablamos de metabolismo económico circular tenemos que diferenciar dos tipos de ciclo: el biológico y el técnico. El ciclo biológico es el proceso natural de reincorporación a la naturaleza de los recursos biodegradables, tal y como lo haría la propia naturaleza sin necesidad de la intervención humana. El ciclo técnico es el proceso de recuperación, restauración y reciclaje de los productos y requiere de la intervención humana.

De este modo, entendiendo el planeta como un sistema vivo que se retroalimenta y se autogestiona, nos damos cuenta que no se puede cuestionar que el futuro son las energías renovables. Transicionar  hacia una economía circular no se limita a ajustar el impacto del ser humano en el planeta sino que se trata de hacer un cambio estructural sistemático. Dar un paso atrás y fijarnos en los sistemas antiguos, como en las sociedades de la Edad de Bronce, cuando realmente nace este modelo.

 

INICIOS TEÓRICOS DE LA ECONOMÍA CIRCULAR

Aunque suene a algo relativamente moderno, este término nace en los años 70, cuando se empezó a ver que el modelo de producción lineal, que entendía las materias primas como infinitas, no era sostenible a largo plazo. Sin embargo, hay que remontarse varios siglos antes ya que esta forma de consumo es la que el ser humano ha tenido casi siempre. El esfuerzo principal que suponía la extracción de materias primas y la elaboración de herramientas y productos obligaba a aumentar su vida útil y a reutilizarlos después.

Entonces, si las anteriores civilizaciones podían tener este funcionamiento, ¿por qué nos cuesta tanto ahora? Antiguamente no se tenía conciencia de sostenibilidad ni de medio ambiente, simplemente funcionaban por la practicidad y la necesidad. Actualmente esa practicidad y esa necesidad se traduce en la facilidad de adquirir un producto nuevo, incluso desde casa, sin moverse del sofá. Entonces, descartando la facilidad, para volver a este sistema de consumo lo que necesitamos es concienciación.

Nos damos cuenta así que fijarnos en el pasado es la única alternativa viable para conseguir un equilibrio en el presente que nos ayude a preservar el futuro. 

 

¿PUEDE UN NEGOCIO BASARSE EN LA ECONOMÍA CIRCULAR Y SER RENTABLE?

La teoría está muy bien pero, ¿es posible construir un negocio basado en este modelo y que resulte rentable? Lo cierto es que sí, incluso, al ser algo que pronto será demandado por el consumidor, adoptar esta forma de producción y consumo nos daría una serie de beneficios sociales y empresariales. 

 

Beneficios sociales:                    

  • Preservación del entorno y la biodiversidad.
  • Estrechamiento de la brecha económica entre países ricos y pobres.
  • Creación de nuevos puestos de trabajo.
  • Recuperación de antiguos oficios en el mercado de la reparación y la utilización. 
  • Asegurar la supervivencia de nuestra propia especie.

 

Beneficios empresariales:

  • Reducción de costes: al ajustar la producción generamos menos residuos y precisamos de menos materia prima, por tanto nuestro negocio se vuelve más eficiente. 
  • Un paso por delante: nos preparamos para las exigencias legales medioambientales que vendrán en un futuro próximo. 
  • Beneficio en el residuo: transformar los desperdicios en residuos reutilizables genera una ventaja económica; tanto si somos nosotros mismos los que los aprovechamos como si los vendemos como materia prima a otra empresa.
  • Responsabilidad Social Corporativa: ganamos imagen de marca posicionándonos como una empresa responsable, ética y justa.

 

 

¿CÓMO PUEDO FOMENTAR LA ECONOMÍA CIRCULAR EN MI NEGOCIO?

Nosotros como emprendedores podemos ayudar a fomentar este modelo de consumo y producción con una serie de acciones:

  • Utilizar un packaging ajustado al producto y de materiales reciclados y reciclables
  • Elegir materias primas ecológicas y sostenibles
  • Ofrecer servicios de reparación del producto
  • Utilizar proveedores de proximidad y transporte verde
  • Planificar cada detalle de la cadena de producción para ajustar la energía necesaria
  • Ofrecer al cliente un servicio de recogida de residuos

 

Más información en: economiacircular.org

 

ALGUNOS CONCEPTOS CLAVE:

 

  • Decrecimiento sostenible: disminución regular y controlada tanto de la producción como del consumo para conseguir un futuro basado en el equilibrio entre seres humanos y naturaleza. 
  • Ecología política: es el estudio de la relación entre factores políticos, económicos y sociales y los conflictos medioambientales.
  • Justicia medioambiental: este concepto afecta a los derechos y obligaciones que tenemos los seres humanos sobre la naturaleza considerándola como un bien común. 
PLANT-BASED: EL MERCADO VEGANO ESTÁ EN ALZA

PLANT-BASED: EL MERCADO VEGANO ESTÁ EN ALZA

Mucho ha llovido desde que en 2014 se acuñó por primera vez en la RAE el término veganismo. No se puede negar que el movimiento vegano está pegando fuerte en el país en los últimos años. En España, en 2021, había 315.000 personas veganas, según el informe de The Green Revolution realizado por Lantern. Esto es un 60% más de veganos y veganas que en 2019, cuando se hizo el informe anterior. Es fácil deducir que esto significa que este mercado vegano está  en alza y que, en consecuencia, cada día aparecen nuevas marcas en todos los sectores relacionados: restauración, cosmética, alimentación, etc.

 

CAUSAS DEL AUGE DEL MERCADO VEGANO

Podemos destacar varias causas que han llevado a este aumento de la competencia en el mercado vegano. Lo que hace unos años parecía una forma de pensar alternativa y minoritaria, actualmente es un estilo de vida y consumo conocido en mayor o menor medida por todo el mundo y que tiene cada día más partidarios.

Las redes sociales han ayudado proporcionando el acceso a la información y a estudios sobre veganismo, sus valores morales y los beneficios que supone para los animales, el planeta y la salud. La población está cada vez más concienciada de los efectos negativos, tanto para el cuerpo como para el planeta, que supone el consumo de productos de origen animal.

La crisis climática, los nuevos movimientos de justicia social, leyes de protección al mundo natural y animal, etc., unido a la pandemia y sus causas zoonóticas (originadas por el consumo de animales) ha servido para crear en el imaginario colectivo que otro modo de vida y consumo es posible.

 

CONSECUENCIAS DE ESTE AUGE PARA LOS ACTORES DEL MERCADO PLANT-BASED

Las consecuencias evidentes de este aumento de popularidad del veganismo supone un incremento notable de la demanda de productos plant-based. Pero estos productos están llamando la atención y despertando la curiosidad de la población española incluso de los no veganos. La facilidad para encontrar carnes y otros productos de origen vegetal propicia que cada vez más marcas y emprendedores/as (veganos/as o no) se lancen al mundo del mercado plant-based.

Este aumento de consumo en este sector tiene como otra consecuencia que muchos/as empresarios/as y autónomos/as tengan más competencia y, por tanto, necesiten diferenciar más y mejor sus productos. En La Zorra trabajamos con empresas éticas, justas y veganas, ayudándolas a hacer crecer su marca, trabajando en una misma dirección: el cambio hacía la justicia social.

La influencia que estamos teniendo como colectivo se hace evidente cuando vemos a los sectores responsables de la explotación animal realizar campañas de lavado de imagen y autopromoción, así como introducir productos veggie en su catálogo. Podemos caer en la trampa de ofuscarnos pensando en la hipocresía del sistema capitalista y las marcas que se han apuntado al carro de lo vegano, pero, ¿no es mucho más eficiente para el movimiento y las empresas veganas centrarse en el impulso que esta “moda” nos ofrece? En el mercado español solo los sustitutivos vegetales tienen un valor aproximado de 448 millones de euros, según el estudio ‘El mercado de las alternativas vegetales en Europa: ¿Cuál es su tamaño real?‘, publicado por la consultora Nielsen.

 

EL FUTURO SERÁ VEGANO O NO SERÁ

Nada de moda pasajera. El veganismo ha llegado para quedarse y está pisando muy fuerte. Los patrones de consumo están cambiando y es el momento ideal para posicionarse en el mercado. Crear una imagen de marca fuerte, una buena cartera de clientes fidelizados y una imagen que transmita los valores que queremos proyectar es vital en estos momentos para tener la posibilidad de ser un referente en el sector y afianzarse en este mercado.

En La Zorra somos veganas, hacemos marketing ético y queremos ver a tu empresa triunfar. Cuéntanos cómo podemos ayudarte escribiéndonos en el formulario que encontrarás más abajo.

 

CÓMO AFECTA LA PARADOJA DE LA CARNE A LOS NEGOCIOS VEGANOS

CÓMO AFECTA LA PARADOJA DE LA CARNE A LOS NEGOCIOS VEGANOS

Se entiende como paradoja de la carne el conflicto psicológico que surge en la mente humana al contraponer la voluntad de comer carne y la voluntad de evitar el sufrimiento animal. Esto genera lo que se denomina como disonancia cognitiva. Este término, acuñado en 1957 por el psicólogo social Leon Festinger, hace referencia a la tensión interna que sufre la mente humana cuando entran en conflicto ideas, creencias, emociones o comportamientos.

En este caso, aplicado al consumo de carne, se crea una incoherencia interna que nos dice que matar y torturar es incorrecto pero comer carne es correcto, siendo una cosa necesaria para la otra. Es decir, justificamos un comportamiento que sabemos que es contrario a nuestros valores y principios mediante mecanismos que crea nuestra mente. 

 

SI NO LO VEO NO EXISTE

La industria cárnica y de explotación animal, sabiendo la existencia de este fenómeno psicológico, tiende a distanciar la carne como producto final de su proceso de producción. Pasan de mostrar animales felices en sus campos a mostrar el filete en la bandeja del comercio; saltándose el proceso de la muerte.

La disociación es tal que la población consumidora de animales llega incluso a percibir que el animal vivo y la porción de carne son dos cosas completamente diferentes que no tienen nada que ver. Desanimalizar la comida y no pensar en que ese pedazo de carne perteneció a un ser que estuvo vivo en algún momento es la forma ideal que tiene la mente para dejar de sentir culpa o rechazo y romper con el conflicto que surge entre, por un lado, comer animales y, por otro, amarlos. Del mismo modo que la población granjera o cazadora utiliza términos menos negativos para referirse a la matanza animal como sacrificar, cuartear o pelar para referirse a matar, descuartizar y desollar. 

 

LAS 4 ENES

La paradoja de la carne se sostiene con la teoría de las 3 enes, que defiende que hay tres justificaciones por las que las personas que consumen animales lo siguen haciendo. Sin embargo, estudios posteriores añadieron una cuarta justificación:

 

1. Normal

Comer carne está bien porque la mayoría de la gente come carne”. Esta falacia circular explica que la tradicionalidad del consumo de carne es la que provoca la normalización del acto y ya supone un argumento de peso para continuar haciéndolo. Si todo el mundo lo hace es porque es correcto.

 

2. Natural

“Comer carne es lo natural, no comer carne es negar la propia naturaleza del ser humano”. Por esa regla de tres todo lo que está presente en la naturaleza es bueno: tornados, tsunamis, plantas venenosas, etc. También es “natural” en otras culturas comer insectos pero eso ya no nos parece tan natural. 

 

3. Necesario

“Comer carne es necesario, si no comes carne tendrás carencias nutricionales y mala salud”. A pesar de conocer de sobra que la biología humana está diseñada para ser omnívora, todavía hay gente que piensa que el ser humano es carnívoro, que necesita las proteínas animales para estar sano. Actualmente hay cientos de estudios oficiales que demuestran que una dieta vegana es perfectamente saludable. Y es por esto que en estudios posteriores nace una cuarta ene.

 

4. Nice (Agradable)

“Comer carne está bien porque sabe bien y me gusta”. Una vez rechazamos que comer carne está bien porque lo hace todo el mundo, porque es lo natural y lo natural es bueno y porque es necesario para el cuerpo humano, el último argumento es porque está buena. Es actualmente la justificación más popular porque no tiene un fundamento científico rebatible. Se convierte en un hábito que haces porque quieres y punto. 

 

El cerebro siempre va a buscar un mecanismo de ajuste para justificar un comportamiento, cuando la solución más fácil sería: si un comportamiento te crea disonancia cognitiva no ajustes las justificaciones, ajusta el comportamiento.

 

REBOTA REBOTA Y EN TU CULO EXPLOTA

La paradoja de la carne, que se resolvería tan fácilmente como dejar a un lado el comportamiento que la crea, provoca múltiples reacciones que enfrentan a la población consumidora. La mente es experta en protegerse de realidades a las cuales no se quiere enfrentar, sobre todo cuando es su propio comportamiento el que tiene que ser juzgado. La forma más fácil de hacerlo es atacar (voluntaria o involuntariamente) a los seres humanos que no tienen ese comportamiento. Una práctica muy común entre la población consumidora de animales es buscar comportamientos o ideas reprobables en la población no consumidora que tengan poco o nada que ver con el veganismo como ejemplo el uso de tecnologías contaminantes, la compra de ropa o tener animales domésticos en casa.

 

¿CÓMO AFECTA ESTO A MI NEGOCIO?

Varios estudios han demostrado que en restaurantes omnívoros un mismo plato vegetal aumenta un 50% su venta cuando no está descrito como vegano o vegetariano.

La pregunta que nos hacemos entonces como emprendedores/as es si un negocio que puede provocar tantos detractores es viable. Como ya sabemos, el movimiento vegano es un mercado en alza y poco a poco va ganando cuota de mercado, por lo que la respuesta es sí. 

De hecho, contamos con que, en esta sociedad dividida, los no veganos pueden consumir productos veganos pero los veganos no consumen productos no veganos. Cuando conozcamos bien a nuestro público objetivo podemos ampliar el abanico para llegar a un público más amplio. En ocasiones nos encontraremos que para conseguir esto tendremos que adaptarnos un poco para no generar disonancia cognitiva y que no se sientan atacados. Podemos atraer a nuestro negocio ético clientes de las dos vertientes. Entonces, ¿cómo podemos animar a que un target no vegano consuma tu producto? Tenemos varias opciones:

 

Apelar a la calidad

Explicar los beneficios del producto sin hacer mucho hincapié en que es más saludable. El hecho de vender salud hace en ocasiones que el consumidor lo perciba menos atractivo e incluso, si es un producto de alimentación, menos delicioso.

 

No sobre-etiquetar

No es necesario marcar como vegano productos como frutas, verduras u hortalizas, etc. Productos que sabemos que son aptos para la dieta vegana y no se han creado específicamente. Del mismo modo que no llamamos “hummus vegano” al hummus. 

 

Focalizar la atención en el buen sabor

La cuarta ene nació precisamente porque el sabor es algo muy importante a la hora de escoger alimentos. Además, como partimos de la base de que algunas personas pueden considerar que las hortalizas, vegetales y legumbres no tienen un sabor tan bueno como otros alimentos de origen animal, cuando prueban platos veganos exclaman con sorpresa: “¡Ah! ¡Pues está bueno!”

 

No culpabilizar

Al enumerar los beneficios intentar potenciar lo bueno de consumir ese producto y no lo malo que es consumir otro similar pero de origen animal. 

 

Buena alternativa

Mostrar el producto o el servicio como una alternativa a lo común, sin desprestigiar a otros no veganos.

 

Explotar sus beneficios eco

Mostrar la parte del producto sostenible y ecológica: cadena de producción, transporte, impacto medioambiental, etc. 

 

Si necesitas ayuda para integrar platos veganos en la carta de tu restaurante o para comunicar las opciones veganas en tus canales de comunicación, no dudes en contactarnos y desde La Zorra estaremos encantadas de ayudarte. 

¿ES POSIBLE TENER UN NEGOCIO ÉTICO DENTRO DEL CAPITALISMO? (SPOILER: SALE BIEN)

¿ES POSIBLE TENER UN NEGOCIO ÉTICO DENTRO DEL CAPITALISMO? (SPOILER: SALE BIEN)

Echando un vistazo a nuestra sociedad es fácil pensar que estar dentro del sistema implica ciertas formas de actuación que parecen ser inamovibles. La idea no es posible tener un negocio ético dentro del capitalismo y que para triunfar es necesario que otro fracase se está quedando obsoleta. La típica imagen de éxito del tiburón empresarial súper competitivo que arrasa todo a su paso ya está desfasada y para las nuevas generaciones resulta hasta cringe. Hoy en día existen muchas herramientas y maneras de lograr tener un negocio rentable sin necesidad de hacer que otro fracase o utilizando malas artes.

Pensar que las personas que componen un negocio (trabajadores/as, directivos/as, consumidores/as) no son seres humanos sino robots a disposición del dinero y el beneficio es, y perdonad la expresión, de pollavieja. La típica frase de película de los 90 “son negocios, no es personal” ha respaldado cientos de decisiones empresariales que han resultado ser muy perjudiciales para muchos y muy beneficiosas para unos pocos. La excusa de la competencia ya no sirve.

La prueba más evidente de que esto está cambiando es que el/la consumidor/a, el principal pilar sobre el que se sustenta cualquier negocio, está empezando a exigir ciertos valores a las  empresas que antes podrían hacer parecer débil a una compañía. Es por esto que nace el término ética empresarial.

 

¿ES MI NEGOCIO ÉTICO?

Podemos considerar que un negocio es ético cuando cumple y respeta ciertas normas morales, valores y principios, siendo consciente de la huella y el impacto que deja en su entorno (tanto social como medioambiental), y ejerciendo su actividad con total transparencia. Entender el consumo como un contrato entre dos partes (la que vende y la que compra) es esencial, ya que lo que se busca con un contrato es el acuerdo de las dos partes, sin engaños y en igualdad de condiciones.

Tus clientes ya no compran tu producto, también te compran a ti. Es esencial tener una imagen de marca definida y personal, que transmita los valores que tienes. Si tu negocio es vegano está claro que está basado en la ética y la moral, y tus consumidores ya te han elegido, en parte, por esa razón. Sin embargo, que tu negocio sea vegano no tiene por qué hacerlo automáticamente ético y justo para con la sociedad y el entorno. Factores como el ambiente laboral, la salud física y mental de tus colaboradores y empleados, la gestión de residuos, etc. son necesarios. 

 

 

IMPLEMENTAR LA ÉTICA DENTRO DEL CAPITALISMO

 

Conseguir que tu empresa o marca sea ética y justa es tan fácil como cumplir las siguientes características:

 

Practicar la escucha activa con tu equipo

Escuchar a los/las trabajadores/as y llevar a cabo sus sugerencias garantiza la máxima horizontalidad posible, dándole así valor a sus opiniones y garantizando su realización laboral.

 

Igualdad entre géneros, etnias y sexualidades

No discriminar a nadie por motivos de género, raza, origen, cultura, inclinación sexual, condición sexual, etc. En definitiva, tener claro que el valor de un/a empleado/a no reside en estas características ni ninguna otra más allá de su capacidad para sacar su trabajo adelante.

 

Condiciones laborales

Garantizar un salario justo, fomentar la conciliación familiar, así como la salud física y mental de los/as empleados/as y crear un ambiente adecuado de confianza. Y, por supuesto, dar sueldos justos y lo más altos posible dentro de la capacidad de la empresa.

 

Calidad y modos de producción ecológicos

Analizar bien los orígenes de tus materias primas para ver si tus proveedores cumplen también estos parámetros y tener un plan de gestión de residuos y eficiencia energética y sostenible. 

 

Reducir los intermediarios entre productores y consumidores

Reducir los kilómetros y la cantidad de viajes que hace el producto hasta llegar a la población consumidora ayuda a reducir la contaminación y favorece el medioambiente. Además, esta es la manera de que el cliente pague un precio más justo y el productor consiga un beneficio razonable, sin perder dinero en la intermediación. 

 

Transparencia

Hacia el equipo y el consumidor. Cuando no se tiene nada que esconder, no hay motivo para no ser sincero y es muy beneficioso comunicar la información tal y como es, tanto a nivel de producto y su producción, como en el plano laboral.

 

 

¿QUÉ VENTAJAS PUEDES OBTENER SI TU NEGOCIO ES ÉTICO?

 

Cumplir las características básicas para considerar ética y justa a tu marca puede parecer un poco abrumador. Incluso podemos caer en pensar que, si nosotros lo hacemos bien, otra empresa que lo haga mal puede adelantarnos en el mercado. Pero actualmente (y cada vez más) el consumidor exige estos valores, lo que nos supondría entonces una serie de ventajas frente a negocios que no los tienen:

 

Mejora la imagen de la marca

La reputación de tus productos o servicios se ve favorablemente afectada. Hoy en día, con toda la competencia que hay y habrá en el sector del veganismo, el consumidor puede elegir entre productos prácticamente idénticos. Lo que le hará decantarse por el tuyo es precisamente el valor añadido.

 

Generas confianza en los consumidores

Saber exactamente lo que están comprando y de dónde viene, así como conocer la satisfacción de los trabajadores de la empresa, hace que los consumidores confíen en ti y en tu producto.

 

Quieren trabajar contigo

Te aseguras que los mejores talentos del mercado laboral piensen en ti. Con Internet cualquiera puede dar su opinión, asegúrate de que las que haya sobre tu empresa sean buenas.

 

Los trabajadores motivados son más productivos

Sobre todo cuando tienes un negocio de cara al público, tus empleados son la imagen de tu marca. Asegurar su motivación hace que se sientan orgullosos de trabajar contigo, su productividad crezca y el cliente esté más satisfecho con la atención recibida, ayudando así a generar reputación de marca.

 

Reduces la posibilidad de conflictos

Cumplir las normas legales pero, sobre todo, las normas morales y éticas impide la aparición de problemas con cada uno de los agentes implicados en un negocio como son empleados, competencia, consumidores, etc.

 

En definitiva, debemos entender que aunque actualmente nos encontremos dentro de un sistema económico que premia a quienes dejan de lado la ética, como es el capitalismo, no estamos obligados a olvidar nuestros valores y podemos fomentar el cambio y trabajar para que la ética tenga cada día más peso en la sociedad. Podemos jugar con las cartas que nos han dado pero cambiando las normas del juego, y aún así tener éxito y poder vivir de lo que nos gusta y con la conciencia tranquila. 

 

SÍ, PERO… ¿CÓMO?

Si tienes dudas en cómo poner en práctica esto o si ya tienes un negocio ético y necesitas que todo el mundo conozca lo bien que lo haces pero no sabes cómo o no tienes tiempo, no te preocupes, te ayudamos. Explica tu caso a La Zorra y te buscaremos la solución más adecuada a tus necesidades.

 

¿EN QUÉ CONSISTE EL MARKETING ÉTICO?

¿EN QUÉ CONSISTE EL MARKETING ÉTICO?

Según el código ético de marketing de la Asociación de Marketing de España, el marketing para ser ético debe respetar la legalidad del territorio donde se lleve a cabo y también las normas de la plataforma o medios que se utilicen para su desarrollo. También debe cumplir los valores de responsabilidad, honestidad y veracidad, transparencia informativa y profesionalidad. 

Sin embargo, cuando hablamos de marketing ético en La Zorra, nos referimos a mucho más que estos mínimos éticos. Consideramos que el marketing ético es una filosofía de empresa y no solamente una estrategia para conseguir más ventas o cumplir con la legalidad a nivel publicitario. Además, como veganas y ecologistas, consideramos que el marketing no solo debe ser ético para con las personas sino también el medio ambiente y todos los animales del planeta.

Así pues, el marketing ético debe ser una pata de la empresa, que debe ser ética intrínsecamente y en todas sus áreas de trabajo y dimensiones. Por ejemplo, no sería coherente ni ético que una empresa se esforzara en crear estrategias de marketing ético y, al mismo tiempo, no diera un trato ni un sueldo justos a sus trabajadores y trabajadoras o basara su negocio en la explotación de animales o del medioambiente.

 

PRINCIPIOS BÁSICOS DE UNA EMPRESA ÉTICA Y DEL MARKETING ÉTICO

 

De esta manera, los principios básicos de una empresa ética y del marketing ético serían:

  • Vender productos o servicios a precios justos, con la máxima calidad posible y siendo transparentes en sus características.
  • Vender productos o servicios cuya fabricación o los productos que requieran ser empleados/as respeten el medioambiente, a la sociedad (comercio justo, etc.) y a los animales lo máximo posible.
  • Tratar al personal empleado con el máximo respeto y seguridad, fomentando la conciliación familiar y el bienestar personal y ofreciendo sueldos justos.
  • No hacer publicidad ni lanzar mensajes que sean: falsos, engañosos, exagerados o poco científicos.
  • No hacer publicidad ni lanzar mensajes que sean: discriminatorios u ofensivos para colectivos sociales, estereotípicos o que menosprecien a la competencia o cualquier otro actor empresarial o individual. 

 

En definitiva, en La Zorra consideramos que los mínimos éticos que se estipulan habitualmente para definir el marketing ético no son, ni mucho menos, suficientes. Porque cumplir la ley o buscar la respetabilidad es el mínimo exigible, lo que realmente convierte a una empresa en ética es que el sentido de la justicia social, ecológica y animal esté profundamente arraigada en sus principios. Solo de esta manera se pueden llegar a transmitir con transparencia y naturalidad unos valores que el/la consumidor/a más exigente respetará y, no solo eso, podrá llegar a adorar. Y solo así podrá construir relaciones duraderas con los clientes en base a unos valores compartidos.

Si tu empresa está basada en estos principios éticos y deseas crear estrategias de marketing y acciones publicitarias que realmente sean acordes a tus valores y que puedan llegar a conectar con tu público objetivo, no dudes en contactarnos y estudiaremos las mejores opciones para tu negocio. Siempre desde la ética y la transparencia, ese es nuestro compromiso.